Hay que ir de la mano de los cambios que experimenta la medicina. Adaptándonos a los nuevos tiempos y explorando las herramientas diagnosticas y terapéuticas que surgen. Lo importante no es el instrumento; lo relevante es el conocimiento y juicio del ejecutante que debe saber poner en práctica en forma razonada lo que encuentra para beneficio del paciente y la humanidad; de aquí depende nuestro juicio y afirmación: "Ningún médico debe escudarse en su ignorancia o envidia para no ofrecer al paciente la mejor alternativa terapéutica que brinda la medicina en la actualidad y poder resolver su padecimiento".
Pero, no debemos ser dependientes de la tecnología médica, debemos saber interpretar los hallazgos y actuar con rigor científico, con raciocinio, lógica y sensibilidad humana y mucha honestidad para tener éxito.
El corazón es como una casa, tiene:
1. Tubos por donde circula el agua (arterias coronarias).
2. Cables de electricidad: (sistema de conducción eléctrica) y tiene;
3. Cuatro cuartos: dos superiores llamados aurículas, y dos inferiores llamados ventrículos. Estos cuartos poseen puertas llamadas válvulas cardiacas, y sus paredes constituyen el músculo cardiaco (miocardio) con su revestimiento (el pericardio).
Todos estos elementos constitutivos de la estructura cardiaca sufren alteraciones, es decir, enfermedades.
En las arterias coronarias, al formarse placas de grasa estas impiden el paso normal de la sangre y vienen los eventos coronarios: la angina (dolor en el pecho), infarto o muerte súbita; dependiendo del grado de obstrucción.Estas placas grasas pueden romperse debido a: estrés, comidas grasosas, tabaquismo, aumento de azúcar en sangre, entre otros; y cuando se rompen tienen un efecto volcán: erupcionan y su contenido pasa a la sangre. Uno de sus constituyentes el "factor tisular" desencadena la cascada de la coagulación que lleva a formar un entramado de fibrina, plaquetas y glóbulos rojos que recibe el nombre de trombo (coagulo) que impide el paso de la sangre a los territorios lejanos a la lesión u obstrucción. Cuando la lesión no es obstructiva total hay una disminución del riego sanguíneo originando isquemia; si la lesión es obstructiva total y se prolonga en el tiempo, acontece el infarto y el territorio distal no irrigado muere. El infarto es muerte del tejido.
Por lo tanto el tratamiento consiste en:
1. Usar fibrinolíticos: sustancias que disuelven o fracturan el trombo ejemplo (SK, rtPA) y antitromboticos tipo aspirina, clopidrogel, prasugrel, etc. Pero esto no resuelve en su totalidad el problema porque la eficacia de estos medicamentos no es mayor de un 75 – 80%, existiendo el riesgo de que se vuelva a obstruir la arteria. ¿POR QUE? Porque la lesión que origino el evento isquémico agudo (placa ateromatosa rota) sigue estando presente.
La tendencia actual a nivel mundial es realizar en primer lugar un cateterismo de emergencia (coronariografía) para ubicar y tratar la "lesión culpable" esto lo llamamos angioplastia primaria, y segundo colocar una malla metálica denominada STENT, medicada o no, a nivel intracoronario, es decir dentro la arteria obstruida, esto es el intervencionismo coronario.
La mortalidad del infarto agudo de miocardio en la época pre-UCC (Unidad de Cuidados Coronarios) era del 30% y al crearse esta disminuyo al 18% y al comenzar a utilizar los medicamentos fibrinolíticos (ej. streptoquinasa) bajo al 11%, lo que continuaba siendo alta. Con esta actuación rápida, oportuna y eficaz la mortalidad es menor del 9%.
Hoy en Ciudad Bolívar podemos decir como los franceses "Un réve devenú realite" (un sueño hecho realidad), podemos realizar estos procedimientos en el laboratorio de hemodinámia de la Clínica Santa Ana, y salvar más vidas de los pacientes infartados.
No solo es importante sobrevivir al infarto sino que el corazón pueda recuperarse y quedar con pocas secuelas y evitar complicaciones post-infarto como: insuficiencia cardiaca, arritmias, paro cardiaco, entre otra que son las que van a marcar el pronóstico a largo plazo de los pacientes: sobrevida y calidad de vida.
De aquí la importancia de ser tratado por manos expertas y capacitadas. A mayor formación, preparación y conocimiento del médico tratante, mejores resultados.
Otra enfermedad que ha adquirido relevancia actualmente son las valvulopatias y su tratamiento por métodos intervencionistas. La valvulopatias mitral, reparación valvulares por catéter y actualmente
el TIVA (Implante transcater de la válvula Aortica) y aquí no debemos olvidar el tratamiento tanto torácico como abdominal mediante la colocación de STENT en estas zonas afectadas, que actualmente son la primera elección antes que la quirúrgica; y el tratamiento de la enfermedad vascular periférica mediante STENT.
Las arritmias (cortocircuitos en los sistemas de conducción) en sus distintas formas, constituyen otra enfermedad cardiaca cuyo tratamiento mediante catéteres han tenido un crecimiento y desarrollo asombroso con la ablación por radiofrecuencia, (quemar) se obtiene un éxito aproximado de 90%, lo que significa que el paciente deja de tomar medicamentos para toda la vida. Cada día hacemos más procedimientos exitosos con el grupo del Dr. Patete quien viene periódicamente a la unidad de hemodinámia de la Clínica Santa Ana a realizar la cura de estas afecciones.