Portada  |   Directorio Médico  |   Articulos  |   Editorial  |   Promociones  |   Contacto 

 
Anuncios / ventas@tupreviacita.com   
 Directorio Ciudades
 Sondeo
 Recibir Nuestro Boletín
Información
 
 
 
 
Un cielo llamado Roraima

Como bien dice una amiga: “hay cosas que sólo se arreglan en el cielo”, y aunque parezca un asunto metafórico, sí se puede llegar hasta allí, sobre todo, en la cima de un tepuy.

 

Sentirse ínfimo, mínimo, pero trascendente y parte del todo. ¿Por qué abarcar tanto?, sencillamente, porque al llegar al tope del Roraima parece que estuvieras en la tierra de algún planeta cercano, ¿podría ser Marte o la luna misma? Esa sensación la tenemos muchos de los que hemos coronado la cima de un tepuy, no cualquiera, el más conocido por su acceso abierto: el Roraima.
Cuenta con 2 mil 723 metros de altura, según el mapa guía elaborado por Pérez y Warren, localizable en el puesto del Instituto Nacional de Parques
(Inparques) de la comunidad indígena de Paraitepui, punto del cual arranca la aventura.

Una oficina muy pequeña, con un solo funcionario recibe al turista, en su mayoría extranjero.

Polonia, Francia, Japón, Alemania, Brasil y Estados Unidos son algunos de los países de procedencia. Al conversar con los foráneos, en un spanglish más o menos accesible, se muestran fascinados con tanta belleza virgen, con el carácter imponente y a la vez mágico, de la formación rocosa.

Un geólogo estadounidense cuenta que es segunda vez que sube al Roraima. Acompañado por un grupo numeroso, y con un casco de seguridad puesto, aseguró querer volver al país a visitar otros parajes exóticos, como por ejemplo, los picos merideños.

“Verde Azulado”

Para algunos después de llegar al Roraima Tepuy, ubicado en la Gran Sabana, se genera un cambio en la forma de ver, sentir y vivir. Un reto físico que se torna mental y espiritual, caracteriza la excursión al gran “verde azulado” de los indígenas pemones, traducción literal del nombre de la montaña cuyos colores la definen.

Ciertamente, hay que tener una condición física buena si se quiere avanzar con tranquilidad durante los 25 kilómetros de camino que hay desde Paraitepui hasta la cima del Roraima.

Al aventurero que sueñe con tener en su retina las fantásticas imágenes del tepuy le esperan 4 horas de caminata hasta el campamento del Río Tek (día 1) y un aproximado de 5 horas hasta La Base (día 2), para llegar a la cima el tercer día.

Para Andreína Mujica, periodista y fotógrafa caraqueña, no se trata de estar en las mejores condiciones físicas, aunque asume que eso ayuda a disfrutar más durante los 6 días que –normalmente- dura el viaje. “Se trata de tener las ganas completas y de estar listo para vivir una constelación de sensaciones, desmontar mitos y, más que todo, descubrir de lo que somos capaces, hasta dónde los sueños se hacen metas alcanzables”, expresa.

Inmensidad

La superficie del Roraima consta de 34 kilómetros, es un tepuy inmenso que compartimos con los países hermanos Brasil y Guyana, de este último la zona que nosotros consideramos “En Reclamación”. También, es el séptimo tepuy de la cadena oriental ubicada en la Gran Sabana (Parque Nacional Canaima, edo. Bolívar).

Aunque le falte el aliento durante la travesía, aunque el ascenso a la cima por la denominada “rampa” le parezca muy fuerte, usted llegará, y lo hará porque a esas alturas es imposible que el espíritu quiera volver atrás.

Para Ricardo Di Napoli, otro de los aventureros que viajó al tepuy, el significado de esta excursión es un aprendizaje que pone a prueba al ser humano. “El Roraima es un termómetro de cómo está uno por dentro, si estás bien te responderá bien y si no, no. Conocí otra dimensión del mundo, es como si estuvieras en otro planeta”, afirmó. Emocionado, este joven de 31 años, agrega que la cultura pemona enseña mucho, “los indígenas son admirables, para ellos el hombre no es el centro de la tierra, es el universo, es respetar los elementos: el agua, aire, fuego y tierra”. Di Napoli tomó el plan de 8 días al tepuy, y conoció lugares remotos como La Proa, Lago Gladys y el Hotel Coatí (ubicado en territorio brasileño). Además, se deleitó con el Valle de los Cristales, un tapete de cuarzo blanco que se presenta resplandeciente ante los ojos, y el Punto Triple, hito donde convergen las fronteras de Venezuela, Brasil y Guyana. “Recomiendo que la gente se entrene antes de ir, no todo el mundo tiene la resistencia para llegar allá. Es necesario ir con disposición, apertura y conocimiento, hay que saber leer el Roraima”, manifestó.

Aventura

Tenga en cuenta que este es un viaje “todo terreno” y deberá llevar un morral bien apertrechado con lo necesario para estar en la montaña durante los 6 u 8 días planificados en las excursiones.

Podría viajar solo, contratando de forma obligatoria un guía, o con operadoras turísticas que lo llevarán cómodamente, incluyendo la comida y las carpas (a cargo de los porteadores y expertos indígenas), de este modo, únicamente tendrá que guardar en su mochila lo de uso personal.

Los “hoteles” o cuevas del Roraima son formaciones naturales en las cuales se acampa, algunas son: El Indio, Guácharo, San Francisco, Principal y Jacuzzi, este último debe su nombre a las famosas pozas de agua cristalina y fría, con pisos de cuarzo blanco. Allí tiene que bañarse, no hacerlo sería imperdonable.

Simplicidad

Josbeth Carneiro, joven profesional de Ciudad Guayana, visitó el Macchu Pichu (Perú) hace algunos años. Sin embargo, para él ninguna experiencia se compara con su viaje al Roraima realizado en febrero pasado.

“Fue mágico e indescriptible, pocas viajes han significado tanto para mí, es un reto más que físico, mental, porque en el camino suceden muchas cosas. Además, disfrutar de esa energía es conectarse con la simplicidad de la vida”.

La suma de las factores no altera el producto, y pese a que las vivencias de cada quien son distintas, en el Roraima redescubrimos la fortaleza del espíritu en medio de la fragilidad que la naturaleza nos hace sentir, lo cual, en verdad, nos lleva a ser más humanos.

Conservacion Activa



Una vegetación endémica de película y fauna escasa pero muy particular, como la representada por la ranita negra llamada “Oreophrynella”, una especie antigua de anfibio, se encuentran en el Roraima.

De acuerdo con los especialistas, este es el tepuy más alto de los 20 que existen en la Gran Sabana, y fue el primero en ser ascendido por escaladores en el año 1884.

Al ser una montaña muy visitada -aproximadamente por 3 mil turistas al año- el impacto ambiental es muy alto, de allí que sea imperativo reforzar las medidas de conservación de esta meseta única en el mundo.

Así es que si desea que sus nietos y tataranietos conozcan el Roraima está prohibido dejar basura, extraer plantas, piedras, cuarzo o cualquier otra cosa del tepuy o de su camino, permita que la naturaleza sea resguardada y protegida colaborando de forma activa, en más que palabras y con mayúsculas... CUIDE.


Bookmark and Share Volver
Comentarios actuales: 0
Escribir Comentario

Previa CITA C.A. | RIF: J-31516678-0 | Depósito Legal: pp200602B03261

C.C. Orinokia Mall , Plaza Santo Tomé, Nivel Paseo, piso 1, Ofic. 16 | Puerto Ordaz, Estado Bolívar

Telf.: 0286 962.19.03 | Fax: 0286 962.19.03 |Cel.: 0424 973.28.88 | ventas@tupreviacita.com

   
Copyright © 2006 Previa CITA C.A. Reservados Todos los Derechos