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En época de lluvia estar frente a los saltos del Parque Nacional Canaima es tan mágico que uno queda hipnotizado con la energía de una naturaleza tan exuberante como acogedora
Ir a la Gran Sabana siempre será una opción irresistible para los amantes de la naturaleza, el silencio y también la aventura. Opciones muy distintas podrán encontrar los visitantes en sus caminos de tierra, a lo largo de sus campamentos, comunidades indígenas y majestuosos saltos de agua.
Eso sí, ir hasta allá implica el disfrute y la conservación de una naturaleza única en el mundo, con el compromiso de no ensuciar como consigna y la decisión de respetar las recomendaciones del Instituto Nacional de Parques (Inparques) de no abrir caminos innecesarios.
De los muchos lugares a conocer en la Gran Sabana, área que forma parte del Parque Nacional Canaima, tenemos dos sitios en particular que compartir: el Salto Aponwao o Chinak Merú, una espectacular caída de agua de 108 metros de altura, y el Salto La Golondrina, de unos 45 metros aproximadamente.
Ambos sitios son un lujo natural que podemos disfrutar para nuestro mayor bienestar.
A fin de llegar al Aponwao, famoso salto que en pemón significa “río que sube y baja”, hay que tomar la troncal 10 que se extiende desde Ciudad Guayana hasta Santa Elena de Uairén y la frontera con Brasil, y cruzar después de la estación militar conocida como Luepa hacia la vía Kavanayen.
Este camino está asfaltado solamente los primeros metros, luego es de tierra, siendo que en época de lluvia se torna difícil el acceso por el barro que se genera, razón por la cual es recomendable ir en vehículos de doble tracción.
Posteriormente, deberá transitar el desvío hacia la comunidad indígena de Iboribo, ubicada a mano izquierda en el camino. A lo largo de esta ruta podrá disfrutar de temperaturas frescas –sobre todo en época de lluvia- y de un paisaje cuya belleza se pierde de vista en el tepuy conocido como Ptari o, en español, El Budare, con una altura de 2.650 metros.
Acampar
Al llegar a Iboribo puede acampar cómodamente y bajo techo en las churuatas, así evita problemas con las lluvias y se resguarda un poco del frío, su costo es de Bs. 50 por día. Además, los baños están limpiecitos y será bien atendido por los pemones que habitan el lugar, quienes piden una colaboración de Bs. 3 por el uso de los sanitarios.
Es bueno resaltar que hoy en día casi todos los atractivos turísticos de la Gran Sabana, cuentan con servicios que echan al olvido la incomodidad de las excursiones y hacen de su estadía un disfrute total.
Para bañarse nada mejor que las frías aguas del río Aponwao, donde se podrá llenar de vitalidad, a lo natural, junto a los niños pemones que constantemente se acercan a la “playa” para lanzarse al río a jugar o navegar en sus pequeñas curiaras. Aunque el agua fría lo ahuyente, recuerde que activa la circulación, este será un buen consuelo para sumergirse sin pensar.
Justamente, desde el Puerto de Iboribo podrá tomar las curiaras que lo llevarán luego de una travesía de 20 minutos por el río al punto –en la orilla contraria- desde donde caminará unos quince minutos hasta el mirador del Salto Aponwao, y otros 20 minutos más hasta la base de la caída de agua.
Vale la pena descender para observar el Aponwao en toda su magnitud y magia. Es impresionante la fuerza del agua y la brisa que lo recibirán, un espectáculo total. Saldrá empapado con el rocío y es importante destacar que está prohibido bañarse en la parte baja del salto debido al peligro que representa la turbulencia de las aguas.
La Golondrina
El Salto La Golondrina está conformado por dos caídas de agua, la segunda más hermosa que la primera, y con una poza en su parte baja llamada “El Paraíso”. Allí usted puede llegar al lado de la cortina de agua, sin problemas, gracias a una loza que permite que sin miedos pero con la necesaria precaución nade hasta allá.
Para llegar a este campamento deberá continuar su viaje por la Gran Sabana a través de la vía principal o troncal 10, en sentido Santa Elena de Uairén, y poco después de los Rápidos de Kamoirán observará a mano izquierda un aviso indicándole el desvío de sólo 2 kilómetros por camino de tierra.
Con una vegetación muy bonita y churuatas para acampar será atendido por la familia de Rita y Antonio, quienes lo guiarán para que se deleite con “La Playita”, sitio donde podrá bañarse a sus anchas, y por supuesto, hasta el Salto La Golondrina, llamado así porque a las 6 de la tarde llegan en bandadas estas aves, que cantando se precipitan hacia el salto, para luego en la madrugada irse de nuevo.
En fin, salir de vacaciones y contemplar la naturaleza monumental que tenemos en Venezuela es una oportunidad que usted no debe perderse. Explore, conozca y luego recomiende a sus amigos gozar de tan satisfactoria experiencia.
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